martes, 9 de junio de 2015

Sin dos

Hoy hace tres años que llegué a Comodoro, a la Otra Patagonia. Está la Patagonia Oficial, esa que el imaginario porteñocentrista asocia a la Cordillera y los Lagos, y la Otra. Esa de los suelos arcillosos, el viento huracanado y el mar helado. 
Cuando era chica me explicaron que la arcilla no tenía la misma permeabilidad que otros tipos de suelo y no dejaba pasar casi nada. La Otra Patagonia es un poco así, impermeable. Pero cuando, por algún misterio de la química, te deja pasar, te regala una cuota de permanencia y otra de azar que te predisponen siempre a la aventura de la incertidumbre. Ráfagas de ciento veinte kilómetros por hora o un día de playa radiante, a la Otra Patagonia se la vive día a día. Como a un romance clandestino.


"Y mientras yo/ me quedo sin ti/ como un huracán rabioso y febril/ tanta pasión, tanta osadía/ Oh tú.../ Fuego de noche, nieve de día".